Ninguna mujer, niña o joven debería ser discriminada, avergonzada o excluida por un proceso tan sano y natural como es la menstruación, por lo tanto, abordar el tema es un paso importante en el camino para crear una sociedad más justa, equitativa y humana.

la pobreza menstrual

Todos los días, más de 800 millones de niñas y mujeres en el mundo están menstruando (WASH United Girls, 2018).

 

Si bien la menstruación es un proceso natural y sano para las niñas y las mujeres en edad reproductiva, todavía está rodeado de silencio, tabúes y estigmas que afectan a las niñas y mujeres,  física, mental y social obstaculizando su libertad para desarrollar su potencial y alcanzar una vida plena.

La pobreza menstrual se experimenta tanto por la falta de acceso a productos menstruales limpios y seguros, pero también por la incipiente o nula educación sobre el cuerpo femenino y sus funciones biológicas, la falta de acceso al agua y a instalaciones sanitarias adecuadas, gestión de los desechos plásticos y las creencias culturales y tabús que tornan a la menstruación en sinónimo de estigma y privación. 

 

Todas estas condiciones contribuyen a que la menstruación sea una causa de absentismo escolar y del trabajo, embarazos en adolescentes, matrimonio infantil, enfermedades ginecológicas y urinarias y a que las mujeres sientan miedo, angustia, vergüenza y rechazo.

 

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Este estigma menstrual tiene severas consecuencias en las mujeres y dependen, en grado y forma, de sus condiciones sociales, culturales y económicas. Las mujeres indígenas por sus condiciones de pobreza, género y etnia son las más vulnerables por lo que el problema se vuelve exponencialmente más complejo.

 

En México, el 23% del total de la población femenina del país habitan en comunidades rurales, es decir 14,8 millones, y de las cuales 6,2 millones son mujeres indígenas.  De estas mujeres rurales 6 de cada 10 viven en condición de pobreza (INEGI, 2018), traducida no solo con una economía limitada sino enfrentándose a las mayores desigualdades que obstaculizan su acceso a la política y a la toma de decisiones, a la propiedad de la tierra y al acceso de educación, salud y protección.

Trabajar por erradicar la pobreza menstrual es un tema de derechos humanos fundamentales y de dignidad humana.

​Sentir vergüenza por un proceso natural como la menstruación desempodera a las mujeres y disminuye su autoestima, limitándolas para poder desarrollarse plenamente.​ Por lo tanto la pobreza menstrual impide el disfrute de los derechos humanos fundamentales, que según la UNFPA, son los derechos que todo ser humano tiene en virtud de su dignidad humana.

Manejo de la Higiene Menstrual 

En el año 2012, la Organización Mundial de la Salud y UNICEF, definen al “Manejo de la Higiene Menstrual” (MHM) como:

...el conjunto de acciones orientadas a que las mujeres, las niñas y las adolescentes empleen el material idóneo para absorber o recoger la sangre, puedan cambiarlo en la intimidad, tan seguido como sea necesario durante el periodo de la menstruación, usando agua y jabón para lavar el cuerpo, teniendo acceso a facilidades para desechar el material usado para absorber la sangre y acceso a información sobre el ciclo menstrual y cómo manejarlo con dignidad sin miedo o malestar (Johnson et al. 2016, p. 3).

El 28 de mayo de 2014 se celebró por primera vez el Día Mundial de la Higiene Menstrual, iniciativa impulsada por la organización no gubernamental alemana Wash United, que tiene como objetivo educar y concienciar a niñas y mujeres de la importancia de seguir hábitos saludables durante la menstruación

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Logo del Dia Mundial de la Higiene Menstrual, Wash United, 2021.

Gestión Menstrual y ODS

"Toda mujer y niña debería poder manejar su menstruación de manera higiénica, con seguridad, en privacidad y con dignidad"

Wash United, MHM Day, 2020 

Los avances en  mejorar la gestión menstrual están directamente relacionado con varios de los Objetivos del Desarrollo ya que implica mejoras en la educación, los sanitarios y servicios, acceso a agua, jabón, productos menstruales y cambios en sistemas sociales, de salud y políticas. 

  • ODS 1 (Fin de la pobreza),

  • ODS 3 (Salud y Bienestar),

  • ODS 4 (Educación de calidad),

  • ODS 5 (Equidad de Género),

  • ODS 6 (Agua limpia y saneamiento),

  • ODS 8 (Trabajo decente y crecimiento económico),

  • ODS 10 (Reducción de las desigualdades) 

  • ODS 12 (Producción y consumo responsable).

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Trabajar en mejorar la gestión menstrual de las mujeres en comunidades rurales e indígenas es un paso importante en el camino para crear una sociedad más justa, equitativa y humanas, donde cada mujer pueda desarrollar su pleno potencial.